Egipto ha estado sacudido desde hace dos semanas por conflictos sociales que exigen la salida del presidente Hosni Mubarak. Las revueltas, iniciadas por el ejecutivo de Google Wael Ghonim, han tenido en los ultras de los equipos de fútbol de ese país la brasa permanente para que se mantengan encendidas. Además, los miembros de las barras han sido determinantes en la organización de las protestas en los distintos barrios de El Cairo y han estado proporcionando la seguridad a los residentes. También han formado parte de los grupos de choque en las confrontaciones directas con la policía.
Al Ahly SC y Al-Zamalek son equipos con una fuerte rivalidad en el balompié egipcio. Algo así como si fueran Deportivo Táchira y Caracas FC. Sus aficiones son enemigas y son comunes los enfrentamientos cada vez que estas oncenas se enfrentan. El Al Ahly representa a las clases desposeídas en contraposición con los seguidores de Al-Zamalek, vinculados a las clases altas cairotas, fuertemente vinculadas al régimen de Mubarak. El periodista James Dorsey, quien está cubriendo los hechos en Egipto, señala que los hinchas han estado muy activos con lo que acontece en la Plaza Al Tahrir, corazón de las revueltas.
“La participación de los fanáticos del fútbol en las protestas constituye la peor pesadilla de todos los gobiernos árabes. El fútbol, junto con el Islam, ofrece una plataforma poco común en el Oriente Medio, una región poblada por los regímenes autoritarios que controlan todos los espacios públicos, para la ventilación de la ira reprimida y la frustración”, afirma Dorsey.
El Al Ahly fue fundado como club en 1907 por líderes estudiantiles que enarbolaban la resistencia contra el dominio colonial británico. La palabra Al Ahly significa “El Nacional”, como una postura política y sin complejos contra el colonialismo. El equipo permite a sus jugadores hacer declaraciones políticas en el campo, a pesar de que constituye una violación directa a los estamentos de la FIFA. Se trata del equipo del pueblo, de los excluidos y cuenta con 50 millones de seguidores en todo el país. No es casualidad que la estrella del club, Mohamed Aboutrika, exhibiera en 2008, debajo de su camisa, un letrero que revelaba su solidaridad con Gaza.
“Las condiciones objetivas para la revuelta estaban ahí, pero la masa social del Al Ahly proporcionó a los agitadores la complicidad y las direcciones y estructura difusa para articularla”, declara Avishai Margalit, filósofo israelí, en una entrevista en La Vanguardia de España.
Según señala Dave Zirin, columnista de Sports Illustraded, la participación de los equipos ha dado señales de algo más que la intervención de los aficionados al deporte. “La entrada de los clubes de fútbol en la lucha política también significa la entrada de los pobres, los marginados y la masa de los jóvenes en Egipto, para los que el fútbol era su única salida”.
Pero no todo el fútbol ha estado en las protestas. El entrenador de la selección de Egipto, Hassan Shehata, así como el delantero Hossam Ahmed, mejor conocido como “Mido”, han participado en algunas manifestaciones pro gobierno. “Espero que Mubarak puede permanecer en su puesto hasta las elecciones de septiembre. Esto es esencial para la estabilidad de Egipto”, dijo el estrategaGolpeada la selección
La selección de Egipto ha resentido su preparación para el encuentro frente a Sudáfrica que se disputará en marzo y que es clasificatorio para la Copa Africana de Naciones. El cotejo amistoso que debía sostener ayer la selección egipcia ante Estados Unidos en El Cairo fue suspendido por los acontecimientos políticos. Además, los jugadores no tienen la cabeza para jugar al fútbol. Muchos tienen que montar guardia en las calles para proteger sus casas de los saqueadores que aprovechan la revuelta para sus fechorías.
Los fanáticos del fútbol apenas parecen interesados en seguir las últimas novedades de la selección. En circunstancias normales, los aficionados egipcios estarían esperando con ansiedad por el resultado del choque ante Sudáfrica, pero a raíz de la crisis los debates se han centrado en los acontecimientos políticos. El campeonato egipcio de fútbol está paralizado desde que comenzaron las protestas. La Asociación Egipcia señaló que los encuentros serán reprogramados cuando se normalice la situación.

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