La nueva
eliminación de Venezuela de la posibilidad de ir a un Mundial de Fútbol volvió
a inundar de tristeza a los cientos de miles de venezolanos que soñaban con
estar en Brasil. El último partido de la eliminatoria, ante Paraguay en San
Cristóbal ponía fin al ciclo de César Farías al frente de la Vinotinto. Semanas
más tarde, el propio técnico anunciaba su salida del cargo y comenzaba un nuevo
periodo para la escogencia de su sucesor.
Rafael
Esquivel, presidente de la Federación Venezolana de Fútbol había dicho que tras
el Mundial se conocería el nombre del nuevo timonel de la selección nacional,
seguro que para la fecha tendría el panorama más claro.
El
directorio de la FVF, con Esquivel a la cabeza no tuvo prisa en la escogencia
del nuevo DT, a pesar de la presión y críticas de periodistas, medios de
comunicación social y afición. El dirigente, conocedor a fondo de estos
períodos entre ciclos, no afrontaba la elección con apuros. Se tomó todo el tiempo necesario. Durante ese
lapso nombres iban y venían. Richard Páez, Noel Sanvicente, Eduardo Saragó Luego
asomaron los extranjeros, desde Marcelo Bielsa, pasando por Eduardo Berizzo,
Ricardo Gareca, Sergio Markarian. Más tarde surgió Carlos Bianchi, José Antonio Camacho y luego los nombres de los
colombianos que se disponían a dirigir en el Mundial de Brasil: Jorge Luis
Pinto, Reinaldo Rueda y Luis Fernando Suárez. En todas las quinielas entraban y
salían nombres menos el de “Chita”.
El hasta
ahora técnico del Zamora FC no había comenzado con buen pie esta particular escogencia.
Las diferencias que arrastraba con el ente rector del balompié, en especial con
Esquivel, por un episodio en el pasado, lo hizo que emitiera algunas opiniones
que no eran necesariamente propicias para tenerlo en cuenta. Se mostró
desafiante, al conocer que era considerado para el cargo. Quería dejarle claro
a la FVF que no ocurriría un hecho similar al de 2007 cuando, en un proceso
similar para sustituir a Richard Páez, terminó por ser ciertamente humillado,
en un episodio confuso.
Eso distanció
nuevamente las posiciones Sanvicente-Esquivel. El mandatario era partidario de
elegir a Páez. Sin embargo, tuvo resistencia en los demás miembros del
directorio, que no avalaban el retorno del merideño. Hubo un tiempo de pausa para la reflexión y
mesura, mientras las críticas desde la
prensa arreciaban por la tardanza. El propio técnico de Mineros puso lo suyo en
los señalamientos, cuestión que terminó por borrarlo como candidato.
Entra el gobierno
No es
un secreto que el gobierno venezolano ha estado siempre interesado en ser
partícipe de los acontecimientos deportivos. Lo hace ciertamente a través del
músculo financiero. De esa forma ha conseguido ubicar un piloto en el circo de
la Fórmula Uno, ha sido pilar fundamental en que el país haya sido sede del
Mundial de Softbol, o el Premundial y Preolímpico de Baloncesto. En el pasado,
puso todos los recursos en la organización de la Copa América de 2007 y en otra
serie de eventos deportivos. El fútbol siempre le ha llamado la atención. De alguna
forma u otra, le interesa el poder que se ejerce desde la FVF. El balompié es
un deporte en franco crecimiento y buena parte de los clubes están en manos del
oficialismo, a través de gobernaciones, alcaldías o incluso de algún particular.
En esta
ocasión, el Ejecutivo quería ser partícipe en la designación del sustituto de
César Farías, con quien precisamente, no había terminado en los mejores
términos. (Recordar el señalamiento que le hizo el exvinotinto a Pedro Carreño).
De esta
manera, le hizo saber a la FVF que disponía de todos los recursos para escoger
al DT. El Ejecutivo se decantaba por uno extranjero. Así pues, el organismo barajeó
algunos nombres. Lo mismo hizo Miraflores a través de empresarios y contactos
en el exterior. La lista se redujo a dos
nombres que el gobierno deseaba para el banquillo de la Vinotinto: Diego
Maradona y Dunga. Es conocida la
cercanía política del gobierno con el argentino. En los medios sonaba cada vez
el nombre del “Pelusa”, sin que nadie en la FVF desmintiera o confirmara. El propio
Maradona dijo en su programa de TV durante el Mundial que hablaría con Nicolás
Maduro para ver la posibilidad de dirigir a Venezuela. Hasta que finalmente un
tardío comunicado del organismo dejó claro que Maradona no estaba ni estaría en
los planes para dirigir a la selección nacional.
El nombre
del brasileño surgió ya en las semanas finales. Había círculos empresariales cercanos
al gobierno que tenían cercanía con Dunga y querían que fuera el técnico. El propio Esquivel llegó a contactarlo
personalmente en ocasión del Mundial de Brasil. Fue un encuentro informal en Sao
Paulo donde solo se le manifestó el interés. El ex seleccionador de Brasil no
mostró desde un inicio alguna apetencia por la oferta, aunque quería escuchar
detalles de la propuesta, sobre todo en lo referente a lo económico. Allí era cuando debería entrar el gobierno con
alguna oferta. Ya más formal, desde la
FVF se le envió una carta (escrita en portugués) donde se notificaba el interés.
Pero nunca hubo respuesta del brasileño, que está a la espera de que sea
designado nuevo coordinador de las selecciones de Brasil, tras el despido de
Carlos Alberto Parreira.
Acercamiento con Chita
Esquivel
había manifestado desde el pasado enero que el sustituto de Farías debía ser
venezolano. El dirigente argumentaba, por un lado que creía que un técnico
criollo estaba en la capacidad de guiar a la Vinotinto al siguiente Mundial.
Por el otro, sostenía que no existían los suficientes recursos como para pensar
en uno extranjero. Asumió el rol de
buscar uno del exterior, más animado por el compromiso con el gobierno, que por
convencimiento propio.
Descartado
Páez, no existía otra opción en el orden interno que Sanvicente. Tras el nuevo
affaire en diciembre que congeló las relaciones, hubo hechos que fueron
determinantes en volver a activar la opción de Chita. Por un lado, hubo directivos
de la FVF que estaban convencidos que el nativo de Guiría era el indicado para
el cargo. Nelson Carrero y Bernardo Segovia fueron los principales pilares en
la defensa de Sanvicente y mantener viva su opción. Lucharon duro para
convencer a Esquivel y demás miembros del Directorio que esa era la opción.
Por
otra parte, el entorno del estratega también jugó un papel importante. Fueron fundamentales
en convencerlo que este era su momento y que no podía desperdiciar esta
oportunidad que se le presentaba, la de cumplir su sueño de dirigir a la
selección.
De aquel
discurso desafiante de diciembre, Sanvicente pasó a manejarse con otro tono. Cada
vez que le preguntaba por la selección, era conciliador y siempre manifestaba
su interés al cargo, pero ahora en términos amables y respetuosos.
De esta
forma, se reactivó la opción de Chita, hasta que se concretó un primer
encuentro. Fue un desayuno en un hotel, donde coincidencialmente será presentado
como nuevo DT. Allí acudió Sanvicente con su esposa, también Esquivel y un par
de directivos de la FVF. El encuentro fue amable, pero hubo sus tiras y encoges
cuando fueron precisando detalles de la contratación. La cordura se impuso y quedaron para un
siguiente encuentro, que se dio semanas después en Margarita.
Allí con
el Centro de Alto Rendimiento de testigo, profundizaron en los temas de quienes
lo pudieran acompañar en el cuerpo técnico. No hubo mayores diferencias, salvo la de
ciertas funciones en la injerencia en las selecciones juveniles o la de tener su
propio jefe de prensa. En Margarita fluyeron de mejor forma las conversaciones.
Hubo hasta cierta camaradería como si se tratase de dos viejos amigos, que se estaban
reencontrando. Sanvicente se perfilaba
como la opción e iba a ser formalizada, hasta que una llamada desde Miraflores
frenó lo que estaba planeado. El gobierno salía a la escena para imponer sus
opciones, antes comentadas. En ese
momento, se le dejó claro a Sanvicente que era el candidato, pero que en el
peor de los casos, pudiera ser asistente de algún extranjero que se pudiera traer.
Chita aceptó siempre y cuando se tratase de un entrenador de jerarquía.
La decisión
Pasaron
los días. El Mundial de Brasil concluyó y desde el gobierno, a través del
ministro del Deporte, Antonio Álvarez adelantó que sería la siguiente semana,
tras Brasil 2014, cuando se conocería el nombre del elegido. Hasta lo último se
esperó por los recursos del gobierno, así como la respuesta de Dunga que nunca
llegaron.
Llegó
el momento para que la FVF se decidiera. Ante la inacción del ejecutivo, Esquivel
no podía esperar más. Darle más larga al tema podía ser contraproducente y se
decantó por la opción de Sanvicente el martes 15 de julio por la noche. Le
notificó al DT que sería el escogido y que sería presentado. El miércoles 16 se
activó todos los preparativos para su presentación. Sanvicente se trasladó a
Caracas desde Barinas a la espera de la hora que tanto deseó.
El resto
de la historia está por escribirse desde este jueves 17 de julio, cuando Noel
Sanvicente se convierta en el nuevo seleccionador nacional de Venezuela, el
número 16 desde 1965.
Dato:
La última vez que Noel Sanvicente se vistió de vinotinto fue un amistoso el 18
de septiembre de 1996 contra El Salvador en el estadio Cuscatlán con triunfo de
1-0 y gol de Rafael Castellín
