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jueves, 24 de marzo de 2011

“Asumo los errores con responsabilidad”

La rueda de prensa de ayer con César Farías, director técnico de la selección nacional, fue tan masiva como larga. El encuentro con los medios, convocado sorpresivamente en horas de la mañana, se dio antes del viaje para los encuentros amistosos de la vinotinto frente a Jamaica en Montego Bay y México en San Diego.

El seleccionador admitió estar preocupado debido al mal juego mostrado por el combinado, pero señaló que trabajan para solucionarlo. El técnico también se defendió de los ataques por los resultados y cuestionó a quienes lo acusan como el responsable de que la vinotinto perdiera la identidad de juego.

“Estamos en una continua reflexión de lo que estamos haciendo. Revisamos todo lo que hemos anunciado y propuesto desde el principio”, señaló Farías y agregó que no renunciará a su cargo. Dijo, en defensa de su trabajo, que a nadie ha estafado con la palabra. “Hemos tenido la sensatez y la decisiones oportunas dentro de un núcleo de trabajo que tiene coherencia”.

Manifestó que se asumen los errores que ha cometido la selección con responsabilidad y madurez. “Sabemos que tenemos que trabajar y volver a la rutina de las cosas que nos hicieron fuertes. La preocupación sana la hay, hay la responsabilidad de ver qué método vamos a utilizar y que el jugador se concientice de la responsabilidad. No todo pasa por el cuerpo técnico”.

¿Qué es identidad?

Sobre la identidad, Farías fue contundente en afirmar que el tema pasa por una cuestión de gustos. “Cuando me hablan de estilo e identidad, me pregunto ¿Cómo vamos a medir esto? ¿Cómo podemos entender por una cuestión de gustos? ¿Qué es un estilo realmente? ¿Cuál es la identidad del venezolano?”, indicó. “Llegó alguien y dijo ustedes son así y punto ¿Esos son más que Bolívar, Páez y Miranda? No lo puedo entender yo, no sé cuál es el punto para poder evaluarlo”, agregó.

“En la preparación no vi que hubiese tanta presión hacia nadie. Nosotros creemos que hemos hecho los méritos para estar aquí, más allá del agrado o no agrado en alguna circunstancia”, dijo en referencia a supuestas presiones recibidas luego de los últimos resultados.

El seleccionador nacional insistió que quiere ver un equipo que aprenda a defenderse en la mitad del campo y que no solamente lo haga en el borde del área. “Que pueda anticipar, que sepa cuándo acelerar o frenar el juego”.

Adelantó tres nombres de jugadores que estarán en la Copa América, Juan Arango, José Salomón Rondón y César González. También señaló que seguirá insistiendo en el 4-4-2 como módulo táctico que se trabajará en los amistosos y el que probará en el torneo continental que se jugará en Argentina. Dijo que difícilmente lleva a algún jugador juvenil y menos en las posiciones más críticas como en el sector defensivo.

Volvió a repasar la derrota con Argentina, en donde admitió que se jugó mal, donde la selección no pudo concretar. “Perdimos algunos valores en nuestro juego que venían siendo importantes. Estuvimos carentes de dinámica, no supimos anticipar y no tuvimos capacidad de desequilibrio por banda”, señaló.

En referencia a las pancartas que se muestran en los estadios que piden su salida de la selección, dijo que no le afectaban. “No me siento afectado. Veo que se ponen pancartas de nosotros y creo que eso es sólo un reflejo de que en Venezuela el fútbol es muy importante y que lo que se haga o no se haga va a tener atención. Nosotros estamos conscientes de eso y lo estamos asumiendo con errores y virtudes”. Afirmó que no está como seleccionador para cuidar un puesto “sino por el convencimiento de los que nos trajo”.

La fase final

Aparte de los duelos ante los jamaiquinos y mexicanos, existen tres fechas FIFA donde se aprovechará para seguir jugando, además de un tercer encuentro en territorio argentino antes de asumir la competencia de la Copa América. Farías dijo que en junio la vinotinto se preparará en Dallas en un centro especial para atletas antes de hacer algunos entrenamientos en Margarita y luego viajar a Argentina, donde se concentrará en la ciudad de Salta.


Contento con Rey

Farías se mostró contento por el regreso de José Manuel Rey a la vinotinto. “Me alegró mucho verlo pegarle fuerte a la pelota. Está distante de ritmo pero lo vi bien. Tiene el carácter para reponerse de esas cosas, espero tenerlo en buen momento para la competencia”. Sobre Andrés Rouga dijo que lo sigue y que lo tiene en cuenta para futuras convocatorias. Espera jugar la eliminatoria contra Argentina en San Cristóbal, pero recordó que eso no depende de él. Descartó jugar en Caracas por el mal estado del terreno de juego.

jueves, 10 de marzo de 2011

El fútbol como bandera

Cuando el chico Mohammed exhibía un cartel con el nombre de Messi y luego un escrito en árabe donde afirmaba que el jugador del FC Barcelona era solidario con la lucha del pueblo libio contra el dictador Muammar Gadafi, mostraba además lo importante que es el fútbol para muchos de estos países, que hoy están envueltos en revoluciones contra gobierno autocráticos.

Es común ver por la TV cómo los jóvenes libios, casi niños, acuden como voluntarios a los centros de reclutamiento de las fuerzas rebeldes, portando las camisetas del Barcelona, Manchester United o Real Madrid. Por ahora, cambian el balón por el fusil, como una forma de alcanzar los sueños que tanto anhelan.

El balompié es algo esencial. Una manera de escapar de los problemas de la cotidianeidad, muchos de ellos embadurnados en la miseria y pobreza, producto del descuido de sus gobiernos. El estadio, en los países del Medio Oriente se ha convertido, en el lugar para evadir esa dura realidad. Una forma para por al menos 90 minutos, soñar en algo muy lindo que se puede convertir en realidad.

Cuando los niños del Magreb juegan al fútbol, lo hacen precisamente pensando en la libertad, en lograr que pueden convertirse en un Messi o un Cristiano Ronaldo, o todavía aún más cercana, la probabilidad de cumplir el sueño que cristalizó en el pasado Zidane o en la actualidad, Benzema, dos jugadores de origen argelino. Es el anhelo de conseguir la vía para salir de la pobreza, entendiendo que sí se puede cumplir la meta. Es una forma de conseguir el llamado sueño europeo.

En aquellos países que viven ahora tiempos de revoluciones, la cólera social tomó cuerpo en jóvenes más formados que nunca, aficionados al fútbol, sin empleo y hastiados de la cleptocracia. Durante la revuelta en Egipto, en la Plaza Tahrir de El Cairo, los partidarios de los equipos Al Ahly SC y Al-Zamalek SC dejaron de lado su animosidad y confrontación histórica, para unirse en el derrocamiento del presidente Hosni Mubarak y reforzó a la oposición con su organización y logística, así como su experiencia en batallas callejeras.

Afirma el escritor y gran conocedor del fútbol de Medio Oriente, James Dorsey, que lo sucedido en Túnez y Egipto, refleja la evolución del papel social y político del fútbol en el norte de África, así como el sentido de poder de los aficionados, que jugaron un papel clave en el derrocamiento de las dictaduras de los dos países. En estos países, la gente joven, que salió a la calle a protestar, es a su vez hinchas del fútbol, que van al estadio cada fin de semana.

Estas dictaduras, sabedoras del poder del balompié, lo utilizaron en el pasado como una herramienta para desviar la atención de los problemas políticos y económicos, así como una forma para ganarse el favor popular. Pero hoy, al menos en los países que se han liberado de los sátrapas, es un espacio de proseguir los esfuerzos para desmantelar los vestigios del autoritarismo y conseguir reformas en los sectores de la economía y la sociedad.

Se afirma que la primera protesta en contra de Gadafi fue en un estadio de fútbol en 1996, cuando aficionados protestaron airadamente las decisiones evidentemente parcializadas del árbitro, que intentaba favorecer al club propiedad de uno de los hijos del dictador. El alzamiento acabó en una masacre.

Lo cierto es que el pequeño Mohammed se seguirá inspirando en el mejor jugador del mundo, mientras lucha contra el dictador libio. Para él como para muchos, el fútbol preserva todos esos valores por las que ahora pelea en su país: paz, progreso y libertad. En esencia, el fútbol lo es todo.