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jueves, 17 de noviembre de 2011

Sueño con los pies en la tierra


Al cabo de las cuatro primeras jornadas de la eliminatoria, que representa un cuarto del camino de este proceso, Venezuela se ubica colíder de las eliminatorias con 7 puntos. Posee un rendimiento de 58%, por lo que si el clasificatorio acabara hoy, la Vinotinto estaría lista para viajar a Brasil. Ha sido el mejor arranque que ha tenido la selección nacional en este sistema. Las cifras señalan que si bien no es la selección más goleadora, es de las menos tantos ha encajado.
El discurso discreto es el que debe privar ante este ambiente de euforia que embarga al país. El equipo viene sacando los resultados lejos de ser una selección, que se caracteriza por su juego agradable a la retina. Por el contrario, se aferra al juego práctico pero muy efectivo. Sus basas no son muchas pero sí muy rendidoras, como el juego aéreo, la pelota quieta y la media distancia.
Otros ingredientes como es el orden y la solvencia defensiva resaltan en el funcionamiento de equilibrio del equipo. Hasta hace unos meses atrás, la línea de fondo era el tema que más preocupaba, y hoy es quizás, es el sector más seguro y que mejor garantías le brinda al seleccionador nacional, César Farías.
El triunfo de Bolivia y el empate ante Colombia, demuestran cualidades antes insospechadas en una selección nacional. Ahora el equipo no cae en distracciones, y no decae ante la adversidad. Mantiene una entereza para revertir la situación. Hay una madurez inmensa, de alguien que tiene dominio de la escena. Exhibe una personalidad que solo se ven en selecciones grandes. De eso se trata. La selección domina el escenario. Además, la llegada de los “extranjeros” le da una fisonomía distinta. Son jugadores curtidos que le dan un plus especial a la selección. Como se trata de jugadores hechos en otro fútbol, le dan una gama de variantes al técnico, dependiendo de las características. Por ejemplo, Fernando Amorebieta le da una seguridad a la defensa, como sabueso tras una presa. Conoce el oficio y le brinda además, mucha confianza a Vizcarrondo. El jugador del Olimpo ha crecido a pasos agigantados. Se ha convertido en un versátil zaguero. Brinda créditos en la fase defensiva, porque achica con criterio y le agrega una fase de insigne goleador. ‘Vizca’ ya lleva 7 goles, siendo toda una revolución en esta fase.
El camino que viene será aún más difícil. Serán duelos muy complicados y seguramente también llegarán las derrotas. Es el complemento de una primera vuelta, la más dura en disputa. El primer duelo será con el líder de la eliminatoria, Viene Uruguay en Montevideo, sin duda la mejor selección del momento. Luego llega Chile en casa, quizás el duelo de local de mayor riesgo, y luego dos encuentros por fuera muy complejos, como lo son Perú en Lima y Paraguay en Montevideo. Si se obtiene seis puntos más, para llegar a 13, quedaría en una posición muy ventajosa para la segunda vuelta, en teoría, más manejable. Venezuela tendrá cinco encuentros en condición de local. Es un panorama muy favorable, pero para llegar al objetivo, se debe tener la misma línea de rendimiento, e incluso mejorar ciertos aspectos en el funcionamiento, que las victorias y la buena actualidad esconden.
Por ahora, y hasta que llegue el reinicio en junio de 2012, será el tiempo para seguir probando, para seguir puliendo los conceptos en la serie de encuentros de fogueo. En eso, en la planificación del trabajo a futuro, también la selección ha mejorado muchísimo. Venezuela se encamina a seguir dándole alas al sueño mundialista, pero que sea con los pies en la tierra.   



domingo, 13 de noviembre de 2011

Macondo queda en Suiza


Que dónde queda Macondo. Ni el propio Gabriel García Márquez supo decirnos con exactitud geográfica el lugar preciso, centro de la trama de su gran novela “Cien años de Soledad”. Pero visto lo del viernes pasado, ese sitio que labró el sinfín de historias preñadas de realismo mágico, queda en Suiza.
Es difícil pensar que en un país de probidad casi perfecta, donde todo es esencialmente planificado, pueda haber una villa tan ilustrativa y llena de historias de un imaginario de nunca acabar, como la que se atrevió a describir Gabo. Un nexo prácticamente inexistente, hasta la aparición de un joven helvético, pero con sangre criollita, producto del amor entre un suizo y una venezolana, y que se atrevió a darle vida, con todos los ingredientes de este tipo de relatos, a un vínculo con propio vigor.
Que nadie dude que la noche barranquillera estuviera salpicada de los ingredientes característicos de aquella villa surgida de la extraordinaria mente del escritor de Aracataca. El 11-11-11 no fue solo una fecha alimentada por los esotéricos y numerólogos. Guarín anotó en el minuto 11 y Frank Feltscher cuando restaban 11. El marcador fue 1-1 y en la jornada fueron 11 los goles. No cabe duda, que aquí se escondía algo especial.      
Cuando Feltscher mandó ese balón, bautizado con el nombre del pueblito que fundó José Arcadio Buendía, comenzó a vivir un capítulo especial para él, pero sobre todo, a darle vida a una propia historia que la Vinotinto está empeñada en plasmar. “Tuve suerte en encontrarme la pelota y poder definir”, decía el atacante, tras el partido con su buen español, forjado al calor de su madre, Zaida.
A Venezuela se le estaba complicando el juego en Barranquilla. No era un encuentro bien jugado y Colombia quería sentenciarlo. Llegó entonces a escena la fortuna, la que muchas veces dio la espalda y feneció los sueños vinotintos. Pero, ésta vez, le hizo un guiño a Frankie, para que él se tiñera del insospechado héroe y lo fuera a celebrar con aquel piscinazo.  
El mayor de los hermanos Feltscher es alegre, simpático, dicharachero. Se diría que de suizo posee muy poco y más bien se tratase de alguien más bien tropical, emergido de uno de los personajes, que Gabo le dio vida en su excelsa novela. Cuando el jugador del Grashoppers, le permiten sus obligaciones, viene a Venezuela y se refugia en Margarita, a disfrutar de las hieles playeras y de los manjares culinarios. “Me gustan las arepas, cachapas, empanadas, toda esa m...”, afirma entre risas.
El nacido en Bülach, no dudó nunca en acudir al llamado de César Farías. Apenas con pocas horas de contacto. se enchufó rápido en la dinámica de la selección nacional. Lo hizo  en la lejana y empobrecida Calcuta. Ahí, frente a la Argentina de Messi, revelaba al país de lo que era capaz. Gustó en aquel momento y el viernes terminó de enamorar. Sus primeros pasos tímidos a nivel grupal, se transformaron rápidamente en un chico esplendoroso de emociones, que terminó por contagiar a su hermano Rolf,  
Feltscher se ha convertido en piza de recambio. En el hombre que entra para ponerle vértigo al ataque, alas a los sueños. El que aprovecha todo, incluso los regalos del rival. Ese que la noche barranquillera, se vistió de valiente como el Coronel Aureliano Buendía en los tiempos de guerra surgidos de la novela. “Es el gol más importante de mi carrera”, decía el joven delantero, quien no dudó en atender a todos los medios en la zona mixta. “Lo vamos a lograr. Estaremos en Brasil”, decía el protagonista del juego.   
La costa colombiana, cuna de tantas historias enmarcadas entre lo real y lo divino, entre lo palpable y lo que la mente desea, transcurrió ese relato de fútbol que tuvo un final feliz para Venezuela. Aquel Macondo que suavemente entró en el pórtico colombiano, alimenta ahora un sueño que vive su propio realismo mágico, y que desea transformarlo en realismo puro. Ese, que solo estar en un Mundial de fútbol lo puede brindar. Lo dicho, una historia que apenas inicia, y que se labra con su propio argumento, al mejor de los estilos garciamarquianos. 


martes, 8 de noviembre de 2011

“Fue el partido de mi vida”

* Gilberto Angelucci habla del juego del 2003, cuando Venezuela venció a Colombia en Barranquilla 

Si hay alguien cómo se debe jugar y cómo se pudiera sacar un buen resultado de una plaza tan difícil como Barranquilla, ese es Gilberto Angelucci. El ex arquero de la selección nacional, fue uno de los protagonistas de aquella victoria, forjada el 15 de noviembre de 2003, cuando Venezuela por primera vez a Venezuela.
El actual entrenador de Tucanes de Amazonas, dio su impresión de los que fue aquel glorioso encuentro, y que supuso el inicio de un importante momento que vivió la vinotinto en aquellas eliminatorias. “Fue el partido de mi vida”, señala Angelucci. “Fue el mejor en el que estuve a nivel de selecciones. Jamás en mi vida había sacado tantas pelotas. Recuerda una jugada especial en el que le quitó la posibilidad de anotar a Jairo Patiño, en un mano a mano.
Pero Angelucci, no solo habla de su actuación particular, sino también de lo que hicieron sus compañeros. “La defensa estuvo inmensa, Ricardo David (Páez) fue de los mejores al meterle el pase de gol a Arango”.    
El gigante de Turén recuerda que había que tener mucha concentración para preservar el orden y presionar más afuera. “Les decía a mis compañeros de la defensa que no se metieran atrás y que los obligaran a patear de afuera”, señala.
El cancerbero tuvo fuerte trabajo durante los 90 minutos. Tuvo que embolsar o despejar varios centros, algún cabezazo y reducir varios mano a mano, que tuvo con los atacantes colombianos. Como no nos metíamos en el arco, hizo quizás que no tuvieran media distancia”, sostiene.  
Rememora que el partido se jugó en horas de la tarde con una altísima temperatura y también una elevada humedad. “La deshidratación fue increíble. Perdí cuatro kilos. Había que hidratarse demasiado”.       
Angelucci sostiene que hay varias claves para sacar un buen resultado ante Colombia, en el duelo del este viernes en Barranquilla. Cree que la salida debe ser larga y precisa. “Hay que insistir en mantener el orden, porque eso generará desesperación en el rival. “Debe priorizarse el orden defensivo, salir con jugadas rápidas. Es importante saber aguantar la presión de Colombia”.
Entiende que la responsabilidad no solo recae en los defensores o volantes defensivos sino en todo el equipo. “Hoy vemos a jugadores como Arango y Luis Manuel Seijas colaboran mucho con la parte defensiva”.  
            A deferencia de lo que ocurrió hace ocho años, afirma que esta selección puede jugar con dos delanteros. “Este grupo tiene definido el sistema para dos puntas, con jugadores que tienen recorrido como (Alejandro) Moreno, (Giancarlos) Maldonado, Miku, y guardando a Rondón para el partido de local”. Según su idea, se requieren jugadores rápidos que puedan sorprender con velocidad”.  Considera que es un juego ideal para Frank Feltscher, no solo por su velocidad sino porque sabe conducir el balón.       
            Asume que el equipo debe jugar en un solo bloque, con pocos espacios entre líneas, pero cree que los dos de punta deben estar más liberados. “Para que no tengan que retroceder tanto y así poder darles trabajo a los centrales y a los volantes de contención”. Pero señala que no deben meterse dentro del área de Renny Vega   
Angelucci es de los que cree que es importante quitarle la posibilidad a Colombia de que sume de a tres, ya que se trate de un rival directo por los cupos para el Mundial. “Sería excelente si sacamos los seis puntos en estas dos confrontaciones”.