El mal de los equipos endeudados se ha incrementado en los últimos años. De los que están en la primera división figura el recién ascendido Atlético Venezuela. La plantilla no ha cobrado desde el inicio de la temporada, lo que ha provocado la salida de dos de sus jugadores, Marcelo Refresquini y Guillermo Octavio, quienes se marcharon a otros elencos.
También se fueron el gerente deportivo, Jorge Pulido, y el preparador físico, Javier Covela. Las promesas que le hicieron al plantel antes del comienzo del torneo Clausura, de que pagarían antes de comenzar las acciones, no se cumplieron. Han tenido problemas con los campos de entrenamiento precisamente por falta de pago. Lo cierto es que la incertidumbre sigue reinando en el equipo naranja y la plata sigue sin aparecer.
La FIFA, a través de la Cámara de Resolución de Disputas, busca conciliar a las partes en conflicto en busca de soluciones. Trata las disputas de índole laboral entre clubes y jugadores que tengan una dimensión internacional. Luego de escuchar los alegatos de los dos lados, emite un pronunciamiento que es de acatamiento obligatorio.
En el transcurso de las últimas semanas han llegado varias demandas de la FIFA, interpuestas por jugadores extranjeros que militaron en distintos clubes del país. El argentino Nicolás Diez, que juega en Mineros, demandó a Deportivo Táchira por 15 mil dólares, mientras Mauro Conacciari hizo lo propio con el Deportivo Italia. Trujillanos FC también afronta dos demandas, una del uruguayo Alejandro Bertoldi y otra del argentino Pablo Parmo. Ambos actuaron en el torneo Clausura 2007 cuando la institución era presidida por Luis Muchacho.
Los jugadores acudieron a la FIFA en vista de que el equipo no se hizo responsable de los compromisos adquiridos. “Tuve que demandar porque intenté comunicarme por las buenas y no tuve respuesta. Me quedaron debiendo dinero, aparte me lesioné, tuve que operarme y rehabilitarme por mi cuenta”, dijo Bertoldi al blog del periodista Fernando Bravo.
La FIFA finalmente decidió que Trujillanos pagara a Bertoldi 5 mil dólares y a Parmo otros 6 mil. En un principio, el uruguayo había introducido el recurso para que el club de Valera le reconociera 26 mil dólares, pero al parecer sólo se cancelará la cifra inicial. “Fue una deuda adquirida por otra administración. Sin embargo, se llegó a un acuerdo y sólo estamos a la espera de los números de las cuentas donde depositar los pagos”, señaló Ricardo Villarroel, gerente general del equipo.
El dirigente afirmó que la deuda de dos meses con la plantilla se canceló el pasado viernes y que se pusieron al día tras recibir pasivos por el orden de los 680 mil Bs. F, al tomar el club hace dos años. “No queremos que el equipo caiga nuevamente en una situación morosa”. Dice que la situación reciente se presentó porque la Gobernación de Trujillo, patrocinante principal del club que aporta 90% de los recursos, demoró la transferencia de los recursos debido a la emergencia provocada por las lluvias de noviembre.
Villarroel sostiene que un equipo no puede depender de los entes del Estado, porque será muy vulnerable a problemas económicos. “Si dependemos toda la vida de la Gobernación, siempre va a haber coyunturas. Si se sigue así, el proyecto durará lo que esté el gobernador de turno”.
Cambio estructural
Para Nelson Carrero, ex futbolista y abogado, esta situación de deudas constantes debe acabarse. Para ello propone una reestructuración sobre lo que debe ser un equipo profesional. “Nuestros dirigentes desconocen la realidad y la exigencia del fútbol. Sólo se percatan cuando están dentro, con ganas no se puede tener un equipo”. Cataloga de irresponsables a los dirigentes por no asumir los compromisos contraídos.
Carrero sostiene que la FVF es la que debe dar el primer paso. “Debe exigir a los clubes una fianza para poder participar. Si no la tiene, no participa”. También pidió más sinceridad en cuanto a los salarios que se pagan, porque cree que muchos son impagables. “No digo que el jugador no los merezca, pero el medio no está en capacidad de responder”. Añade que debería establecerse el tope salarial y advirtió que el Unión Atlético Maracaibo es el mejor ejemplo de lo que seguirá sucediendo si no hay cambios.
Por su parte, la FVF entiende que se debe hacer algo para lograr que los clubes cumplan. Su secretario ejecutivo, Jesús García Regalado, indicó que el organismo debería reglamentar que los equipos endeudados no puedan fichar a otros jugadores, como ocurre con los entrenadores. “Se debe buscar un mecanismo para frenar esta situación”.
La FVF no ha sido eficiente para afrontar este problema. La Junta de Arbitraje es un órgano federativo que acumula varios expedientes de reclamos introducidos por futbolistas, sin que haya habido justicia en esos casos. “Es un saludo a la bandera, no funciona en lo absoluto”, sostuvo una fuente que pidió el anonimato. Ante esta ineficacia, los afectados creen que la solución es acudir directamente a los tribunales ordinarios.
Drama fronteras afuera
Algunos futbolistas venezolanos que han jugado en el exterior también han sido víctimas de la irresponsabilidad. Andrés Rouga espera que el Junior de Barranquilla le pague lo que le adeuda desde que jugó ahí entre 2005 y 2006. También se le debe a Javier Toyo cuando estuvo en el Atlético Bucaramanga. A Miguel Mea Vitali le debe el Levadiakos de Grecia. El caso más reciente es el de Oswaldo Vizcarrondo, quien salió en diciembre de Once Caldas porque le adeudan varios meses. El único caso en vías de solución es el de Ricardo David Páez, a quien el Timisoara de Rumania le debe seis meses.

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