La vinotinto dejó más sombras que luces en su primer encuentro de 2011 ante Costa Rica
La selección nacional sigue en deuda. En el primer test de 2011 ante Costa Rica, la vinotinto mantuvo un nivel muy discreto de fútbol, pensando en lo que será la participación de la Copa América de Argentina a mediados de año.
El balance no es esencialmente positivo. Los mismos problemas que arrastraba el combinado nacional, volvieron a florecer frente a los centroamericanos en Puerto La Cruz. Lo único rescatable fue la actuación de Salomón Rondón, quien con sus dos goles, salvó a una selección que sigue evidenciado carencias.
Venezuela sigue sin mostrar un funcionamiento efectivo en su juego. Después de 16 partidos durante el 2010, y este primer encuentro del año, no existe una cohesión en el trabajo colectivo. Sólo se ven individualidades que tratan de juntarse, pero en ningún momento, hay una muestra eficiente de una labor en conjunto. Esa es la carencia más básica y fundamental que mostró el miércoles.
No se entiende que, disponiendo de tanto talento con Juan Arango, Luis Manuel Seijas, César González y Miku Fedor, que son jugadores de manejo y de recursos técnicos, no haya un trabajo irrebatible, que dé muestras de entendimiento y juego colectivo. No existen movimientos en las proyecciones ofensivas que evidencien una labor de campo. Por el contrario, se apela siempre al recurso individual, desconectados unos con otros. Costa Rica en cambio sí evidenció esa conexión de sus elementos encargados de la ofensiva. El proceso de Ricardo La Volpe, en apenas pocos meses, ya demuestra automatismos propios de un trabajo. Algo que se le pide a Venezuela y que sigue sin aparecer.
El técnico César Farías mantiene el esquema táctico del 4-3-1-2, con jugadores muy volcados al ataque. Ya es una vieja observación que el funcionamiento de este dibujo proporciona desequilibrio en el sector medular, dejando espacios que son aprovechados por el rival. Los ticos demostraron ser muy efectivos en el contragolpe, ya que lo hicieron con mucha dinámica, aprovechando las ventajas que dejaban los encargados en la contención. Tomás Rincón volvió a estar muy solo en las labores de la recuperación. Eso precisamente coadyuvó a que las labores defensivas fueran más deficientes.
La línea defensiva no termina de encontrar un funcionamiento eficaz. Siguen otorgando ventajas en las marcas. El primer gol tico llegó porque Roberto Rosales, de gran vocación ofensiva, nunca llegó a la marca por su sector. Pero la responsabilidad no es sólo del lateral. También lo fue del volante, que por ese sector nunca estuvo para el relevo. Aparte, los centrales siguen sin convencer. Evidencian fallas en las permutas, en las funciones de achique y en la rapidez que exige este nivel de competencia. En fin, un problema que persiste.
Bálsamo Rondón
Pero dentro de tantas sombras, surge Salomón Rondón. El delantero es un aliciente. Su actuación salvó los platos. Demostró que es un 9 con olfato letal, que sabe aprovechar cualquier ventaja que puede otorgar el rival para embocarla. Demostró que su experiencia en el fútbol español, lo está curtiendo como jugador maduro y de gran potencial. No hay duda que tiene ganada la titularidad para la Copa América.
Lo que viene
Hay varios aspectos que la selección nacional debe mejorar. Lo primero es el trabajo de un esquema táctico que pondere el equilibrio en el medio del campo. Es preocupante imaginarse enfrentar a Brasil, con las ventajas que viene exhibiendo la vinotinto. Por tanto, se requiere manejar otro sistema que busque el balance necesario entre las líneas. De igual forma, si en realidad las puertas de la selección están abiertas para cualquiera, es importante ver otras opciones para la zaga. Existen elementos que bien pueden mejorar el funcionamiento de la defensa.
Finalmente, es importante que esta selección demuestre juego colectivo. Que maneje alternativas de juego y que los jugadores demuestren estar todos tocando la misma partitura, que evidencien que juntos pueden generar un fútbol, que por ahora no aparece. Es imperativo que el talento existente - que forma parte de la mejor generación en mucho tiempo - sea aprovechado en sus condiciones individuales y su aporte en lo colectivo. Lo cierto es que el inicio de 2011 no fue lo esperado para la vinotinto. Su primera prueba no dejó buenas sensaciones. No convence y sigue en deuda.

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