Un cuarto de siglo es mucho
tiempo, pero la memoria sigue fresca recordando aquel momento en el que
Deportivo Táchira logró vencer al linajudo Independiente de Argentina en la
edición de 1987 de la Copa Libertadores
de América.
Ese domingo 19 de julio en San Cristóbal se vivió un día de
mucha lluvia. De hecho, la semana previa no había parado de llover en la
capital tachirense. El campo del viejo estadio Pueblo Nuevo se vio resentido
por tanta agua. En aquel entonces el mantenimiento no era el mismo y la cancha
era un verdadero barrizal.
El cuadro aurinegro era dirigido por Carlos Horacio Moreno y
tenía una plantilla de calidad, con algunos refuerzos que llegaron precisamente
para afrontar el torneo continental. En el plantel figuraban jugadores de la
talla de Franco Rizzi, José Francisco Nieto, William Méndez, Carlos Maldonado,
Miguel Osvaldo González y Pedro Febles, entre otros futbolistas de nivel,
dirigidos por Carlos Horacio Moreno.
Independiente era dirigido por José Omar Pastoriza y en sus
filas militaban hasta seis jugadores que habían sido campeones del mundo con
Argentina en México 86, como el caso de Luis Islas, Néstor Clausen, Héctor
Enrique, Claudio Marangoni, Ricardo Giusti y Ricardo Bochini. También estaban los
estelares Rogelio Delgado de Paraguay y el peruano Franco Navarro.
El golazo
El Táchira comenzó ganando con un gol de Maldonado al minuto
16 de partido, con una extraordinaria definición. Luego, en la fracción 23,
llegó la joya de aquella tarde. Ese gol de arco a arco que inmortalizó al
arquero uruguayo Daniel Francovig. El cancerbero cuenta que la idea era
despejar largo el balón para sacudirse el acoso que estaban sufriendo por parte
del conjunto argentino.
“Pateé para sacar a todo el mundo. Salió muy lejos. Picó en
la medialuna del área contraria, en el único lugar seco que había en el campo
porque se elevó mucho, pasó por encima de Luis Islas y luego se incrustó en el
arco”. Confiesa que nunca se planteó hacer un gol así. “No lo pensaba hacer. Yo
quería que el equipo saliera, fuera más metros hacia delante para sacudirnos el
dominio de Independiente”.
Francovig
exculpa al arquero argentino de cualquier responsabilidad. “Él estaba al borde
del área chica en el lugar que debía ocupar. Fue suerte que saliera así”. El
propio arquero no sabía de la trascendencia de aquel triunfo, logrado entre
otras razones por su gol. “No me había dado cuenta del significado de lo conseguido.
Después del partido fue que empecé a percatarme de la trascendencia lograda. La
noticia recorrió el mundo. Esa noche me llamaron de todas partes. Estuve
atendiendo las llamadas como hasta las 3:00 de la mañana”, recuerda.
Tras el tanto histórico, los argentinos lograron empatar el
partido 2-2 con goles de Enrique y Alejandro Barberón. Hasta que llegó la diana
decisiva de Febles en el minuto 61. La
jugada comenzó a gestarse con una combinación entre González y Méndez, hasta
que el “Negro”, habilitó al recordado delantero, quien disparó al palo derecho del
arquero para el definitivo 3-2. El atacante salió corriendo a celebrar con una
vuelta carnero y con los ojos desorbitados, demostrando toda su emoción.
Francovig sigue recordando el momento como sin hubiera sido ayer.
En San Cristóbal lo siguen parando en la calle para pedirle un autógrafo.
Inclusive jóvenes que no habían nacido en ese momento, pero que posteriormente
vieron en video el partido.
Finalmente en aquella edición Táchira no pudo clasificar a
la siguiente ronda. En aquellos años solamente clasificaba el primero del grupo.
A pesar de ello, esta edición de la Libertadores y en especial el triunfo ante
Independiente ese 19 de julio de 1987 descansa en un lugar especial en la
memoria de la afición, particularmente la tachirense.

