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domingo, 2 de octubre de 2011

Mi recuerdo sobre Antonio



No tuve la ocasión de trabajar con Antonio Guerra, pero sí la dicha de compartir gratos momentos en un par de viajes, esos se guardan en un lugar especial en la memoria. Uno fue a Maracaibo, para ver al UAM enfrentar al Boca Juniors en la Copa Libertadores de América, y otro a Río de Janeiro, para presenciar la final de 2008 en el mítico Maracaná entre Fluminense y Liga de Quito. En esa ‘Cidade Maravilhosa’ fue también la vida maravillosa, compartiendo lindas vivencias junto a Antonio y al también colega Néstor Beaumont. Compartimos la alegría de los periodistas colombianos, al conocer la liberación de los secuestrados en aquella operación ‘Jaque’.
Antonio, pese a sentir predilección por el beisbol, tenía un sólido conocimiento del balompié. Admiraba mucho el fútbol argentino y deseaba que el venezolano diera ese paso exponencial de crecimiento. “¿Cuándo iremos a un Mundial?”, me preguntaba como quien esperara ese momento con especial ilusión. En sus artículos de opinión y editoriales, fue crítico con las desacertadas situaciones que rodeaban al balompié nacional, todos bien fundamentados y cuyos señalados no encontraban cómo debatir o hacerle frente. Marcó pauta para quienes como yo, seguíamos desde otra tribuna, su labor en Líder. Su ascenso en el periodismo fue tan rápido como su partida inesperada.
Fueron pocos pero imborrables los momentos junto a alguien, que adoraba al deporte en cualquier de sus expresiones. Lo extrañaremos como nunca en el próximo viaje.