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jueves, 27 de enero de 2011

UAM: de millonario a la bancarrota



Ya parece moneda común que los equipos del balompié venezolano tengan a cuestas una infinidad de problemas económicos. Es también común que a la sede de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) lleguen reclamos de futbolistas tanto criollos como extranjeros porque algún club no les cumplió con sus honorarios profesionales.
Los equipos asumen compromisos con jugadores y entrenadores y después no saben cómo pagar, situación ésta que desvaloriza la actividad, perturba el buen desenvolvimiento de los campeonatos y, lo peor, genera incertidumbre entre los afectados y sus familiares. Las pasadas navidades no fueron precisamente muy felices para los futbolistas de Estudiantes de Mérida y Atlético Venezuela, quienes se quedaron sin el pago de varios meses.
La situación en estos elencos y otros de la primera división no ha variado con el inicio del torneo Clausura. Mientras, en la segunda categoría el panorama es aún peor. La grave crisis financiera por la que atraviesan varios equipos ha retrasado el inicio del campeonato. Los jugadores nacionales acuden a la FVF para poner sus reclamos, mientras los extranjeros lo hacen a través de sus federaciones de origen, donde son enviados a la FIFA. El organismo rector tiene competencia para tratar las disputas entre equipos y futbolistas en relación con el tema contractual, tal como reza el artículo 22 del Reglamento de Estatutos y Transferencias de Jugadores.
Caso UAM
El Unión Atlético Maracaibo vivió años atrás sus mejores momentos. El cuadro bicolor pertenecía a la Alcaldía de Maracaibo, dirigida por Gian Carlo Di Martino. En 2002 adquiere los derechos deportivos de Zulianos FC para jugar en la primera división. Bajo la gestión del despacho municipal, y teniendo en la presidencia a Marilene Huertas, el UAM se convierte en un equipo adinerado y comienza a armar una plantilla competitiva con lo más granado tanto del mercado local como internacional. Llegan jugadores venezolanos de la talla de Giancarlo Maldonado, Rafael Dudamel, Gabriel Urdaneta, Gilberto Angelucci, Héctor González y Migel Mea Vitali, entre otros, así como extranjeros del nivel de Guillermo Beraza, Darío Figueroa y Matías Milozzi. Confeccionó una de las nóminas más costosas de Sudamérica
En 2005 obtiene su primer título nacional y en las siguientes temporadas sigue blindando su plantilla con futbolistas altamente pagados. En 2008, el equipo da un vuelco en su realidad económica. Tras quedar la Alcaldía marabina en manos de la oposición, el club pasa a una Fundación. Muchos de los futbolistas salen, quedándoles pendientes el pago de sus sueldos. La divisa tiene que vender su cupo de la primera división a Yaracuyanos por Bs. 800 mil porque no podía cumplir con sus compromisos económicos.
En enero de 2010, el UAM es vendido a Ricardo Bravo, presidente de Atel Televisión, que lo asume sin los activos de La Granja, que queda en manos de particulares, pero sí con algunos de los pasivos. Durante ese año, llegan a la FVF demandas de algunos jugadores. El nuevo dueño comienza a negociar el pago de esas deudas. Es entonces cuando al despacho de Sabana Grande llegan varias demandas procedentes de FIFA, las cuales desconocía Bravo.
Estas demandas eran de Beraza, el argentino Juan Manuel Herbella, el chileno Claudio Muñoz y el ex técnico chileno Jorge Pellicer, quien dirigió al equipo desde 2006 hasta finales de 2007, y a quien le deben 80 mil dólares. Se exigía judicialmente el pago de todo lo adeudado, cifra que sobrepasaba los 400 mil dólares. Durante años, Huertas hizo caso omiso a estas demandas. Tampoco se notificó a Bravo sobre su existencia, ni están plasmadas en los documentos de traspaso del club.
El caso más complicado es el de Beraza. “A finales de 2009, la FIFA decidió a favor del jugador porque la antigua administración no contestó ni una carta”, señaló Bravo. El jugador demandaba el pago de 77 mil dólares. El directivo le propuso el pago de 20 mil dólares y el resto en bolívares, pero el futbolista se tranzó en que le debían pagar completo. El club se negó a pagar el monto exigido.
En noviembre de 2010 llegó a la FVF un despacho de la FIFA que exige el pago al jugador por parte del UAM o de lo contrario perderá 6 puntos en su competencia. Ante la evidente sanción, en diciembre, Bravo anunció su desvinculación del equipo como dueño, y arregló con la gente de Caroní. Ahora el nuevo presidente es Héctor Blanco, quien anunció que el equipo no jugará lo que queda de su temporada en la segunda división. El UAM es penúltimo del grupo Occidental con 17 puntos.
La FVF, ante lo ordenado por FIFA, emanará una resolución administrativa que descenderá al UAM a la segunda B. Perderá su condición de club profesional, pero las deudas quedarán ahí. No podrán ascender hasta que paguen. Lo cierto es que el otrora equipo millonario con grandes estrellas es hoy un club quebrado y condenado a las categorías de menor valía a causa de la irresponsabilidad de sus antiguos dueños.
Deudas marabinas
Darío Figueroa es uno de los afectados del UAM. En diciembre de 2008 arregló el finiquito con el equipo, que quedó comprometido a pagarle 23.750 dólares, un monto muy por debajo de lo que realmente se le debía. “Estoy esperando que me paguen, la FVF no ha hecho nada por esa deuda que el equipo tiene conmigo”. Junto al caso de Figueroa, en el Consejo de Honor reposan los reclamos de Miguel Mea Vitali, Gabriel Urdaneta, Elvis Martínez, Héctor González y Jorge Rojas.

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