Seguramente, César Farías debió ser el que más molesto
estaba el miércoles tras el descalabro ocurrido en Málaga ante España. De
alguna, manera, el seleccionador nacional lo reflejó al calificar lo ocurrido
en La Rosaleda
como vergonzoso. No es para menos. Lo visto ha sido el punto más flaco en la
era del técnico.
Una cosa es cierta de lo que dijo
el DT y es que Venezuela ya ha sabido salir de situaciones adversas, en alusión
al momento más crítico que tuvo en el banquillo de la vinotinto, cuando hilvanó
tres derrotas salidas en 2008, que lo colocó al borde del despido.
Lo ocurrido
ante los campeones del mundo y Europa obliga a una revisión de muchas cosas. El
mismo técnico ya ha abierto esa reflexión al decir que tendrá un tiempo para el
"análisis individual". Ha sido una lección dura, que debe dejar
enseñanzas y el propio entrenador es el primero que debe asumirlas. Sabe que lo
que pudo planificó para este partido se fue al piso y su mensaje no caló en
nada.
España puede desnudar las falencias de la
mejor selección, y a Venezuela, le fue fácil descubrir sus puntos más
sensibles. La vinotinto sufrió mucho cuando los españoles le hizo circular la
pelota en sus narices, sin poderla tomar. Esa dinámica y automatismos perfectos
desquiciaron a la selección. Los balones entrelíneas fueron cuchillos
cortantes, ante una defensa que fue incapaz de saber achicar para la reducción
del espacio. En ese sentido, la defensa completa se vio desbordada. Ni Fernando
Amorebieta, ni Oswaldo Vizcarrondo supieron solventar el peligro.
Por consiguiente, se debe iniciar
un proceso para la revisión y la
recomposición, en todas las facetas de juego y en todas las líneas de campo.
España destapó una serie de deficiencias, sobre todo en algunas posiciones que
pueden ser críticas. En primer lugar, Rubert Quijada estuvo igual de mal que el
resto de sus compañeros, quizás víctima de su inexperiencia. Pero su presencia
fue solo un accidente. La ausencia de Andrés Rouga por los motivos ya
conocidos, motivó a su alineación en el once titular.
Esto obliga
a replantearse la posibilidad del retorno de Gabriel Cichero, ausente en este
encuentro y los anteriores por no haberse presentado en unos entrenamientos en
Puerto La Cruz. No
es un secreto que no abunda mucho talento en esa demarcación y desde la época
de Jorge Rojas y Jonay Hernández, no ha habido estabilidad en esa posición, justo
hasta la llegada del menor de los Cichero.
Se busca un 5
Otro de los
puntos sensibles es quién puede acompañar a Tomás Rincón en la primera línea de
volantes. Miguel Mea Vitali no estuvo a la altura. Fue desbordado con facilidad
y no dio muestras para estar en la exigencia del ritmo internacional. Era una
oportunidad única que tenía el volante del CD Lara, y quizás la haya podido
perder.
Pero el
panorama en este puesto tampoco es halagador. Por allí han desfilado varios
futbolistas pero ninguno con la regularidad o continuidad con suficiente
jerarquía. La lesión de Franklin Lucena pudiera pesar más de lo que se cree. Al
parecer, no hay alguien quien tenga
la capacidad para el quite y que pueda aportar una salida limpia. No hay un
nombre que sea unánime para este puesto. Se trata de una labor muy complicada
cuya solución será muy difícil para el seleccionador.
También se falló en la salida, y
ante un elenco con el linaje de España, se paga y la vinotinto lo pagó muy
caro. La actitud general preocupó, pero es difícil creer que este es el
verdadero nivel de la selección nacional, cuando ha tenido presentaciones de
gran nivel, como fue la Copa América
pasada y los primeros encuentros de la eliminatoria.
Pero algo debe quedar claro. Contra Uruguay no se puede jugar con tantas
facilidades y siendo tan bondadosos, porque el descalabro puede ser aún más
doloroso, al tratarse de la competición oficial. Habrá que revisar si este
planteamiento táctico es el indicado cuando toque enfrentar a los charrúas. Por
lo visto no. Se requiere copar todas las rendijas y morder como no se hizo en
Málaga. Ser más feroces y menos dóciles. Explotar la condición física y la
personalidad, características propias de los equipos de Farías y que
permitieron sacar pecho en la
Copa América. Por ahora, este juego tiene que dejar un
sinnúmero de enseñanzas, para corregir y no dejar nada al aire para cuando se
retome la eliminatoria. Allí, en la disputa de los puntos, una experiencia
similar no puede repetirse, pues el crédito sumado puede comprometer cualquier
aspiración.

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