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lunes, 20 de febrero de 2012

El rey de Barinas


Barinas, la ciudad marquesa de Venezuela tienen un nuevo hijo ilustre. Un chico que seguramente no podrá identificar en un mapa, la nueva localidad que lo adoptó.  El pasado martes, horas antes del encuentro entre Zamora FC y Boca Juniors, el alcalde de esa ciudad, Abundio Sánchez adoptó a un nuevo hijo para su ciudad. No, no era uno de los integrantes de club blanquinegro, sino el capitán y buque insignia de su rival, Juan Román Riquelme. Seguramente, el dirigente político es fanático del fútbol y es posible que sea seguidor del cuadro xeneize. Que haya podido disfrutar los triunfos del 10 boquense en su ya larga trayectoria. Pero no se puede calificar lo realizado por ese señor, de otra forma sino como una verdadera torpeza por donde se le vea.
En la Venezuela de hoy, pareciera que un reconocimiento de esta majestad lo recibe cualquiera y como sea. Lo primero que hay que preguntarse es qué ha hecho el señor Riquelme por esa ciudad y sus pobladores para recibir ese honor. Evidentemente nada. ¿Cuáles son los méritos del argentino para con Barinas? Ninguno.
Lo segundo es aún peor. ¿A quién se le ocurre hacerle un reconocimiento a un futbolista del equipo contrincante de tu ciudad, el mismo día en que se enfrentan? Evidentemente, la noticia no cayó bien en el plantel y tampoco en la afición. El hecho quedó bien reflejado, con los abucheos cada vez que el jugador tocaba la pelota. Es como si se hubiera rendido a los pies de su enemigo. Este es el país de las cosas increíbles, pero el señor Sánchez se pasó de la raya. 
Por cierto, que los jugadores barineses del Zamora FC están esperando todavía  las casas que el mismo alcalde les prometió en un cabildo abierto, cuando el equipo se tituló campeón del torneo Clausura de 2011. A uno le viene a la memoria el padre José María Vélaz, fundador de Fe y Alegría, quien murió a orillas del río Masparro en 1985, trabajando en una de sus últimas obras, una escuela granja para los niños más necesitados de Barinas. Nunca recibió una distinción similar a la que recibió el argentino.  
Apartando a la afición en Barinas que en buena medida, son personas honradas amantes de sus colores, uno no deja de entender por qué ocurren  hechos allá, que manchan lo futbolístico. A este hecho bochornoso, no hay que olvidar que el presidente del Zamora FC tiene un veto contra algunos periodistas, porque simplemente no les gusta cómo opinan. Trata de coartar la libertad de prensa, con las más viles medidas.
Quién sabe si lo que hizo el alcalde de Barinas, le genere un costo político para el futuro, pero seguro no habrá sumado muchos adeptos a su causa como semejante despropósito.
Quizás en aras de la reciprocidad y para no perder la costumbre, Mauricio Macri, alcalde de Buenos Aires y otrora presidente de Boca Juniors, también declare hijo ilustre de la metrópoli porteña, a alguno de los jugadores del Zamora FC en el juego de vuelta. El 21 de marzo es la fecha. Que preparen todo para el magnánimo evento y se corone al rey de Buenos Aires, porque el de Barinas, ya existe. 

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