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viernes, 24 de septiembre de 2010

La rutina de la excelencia

En días pasados, el seleccionador español, Vicente Del Bosque, advertía en referencia a la posibilidad de que su selección pudiera tener exceso de confianza y relajarse, una vez conquistada la Copa del Mundo de Sudáfrica. Hablaba de la posibilidad que pudiera aburguesarse, pero su advertencia no surtió efecto y España cayó goleada en un amistoso ante Argentina.
El temor a aburguesarse es lógico, después de haber cumplido los objetivos. Siempre los rivales quieren vencer al mejor y por eso siempre ha de existir una motivación especial. El FC Barcelona de Josep Guardiola es quizás, el mejor equipo del mundo. Tras haberlo ganado todo el año pasado, ha tenido inconvenientes para repetir la dosis, pero sin quedarse con las manos vacías. Es fácil caer en esa tendencia de confiarse y bajar los brazos. En consecuencia, en la entidad azulgrana, su técnico hace constante énfasis en la necesidad de mantenerse en el máximo rendimiento, sin descuidarse del más mínimo detalle.
Aún así, no escapa a la posibilidad de que en algún momento, puede resbalar tal y como lo hizo en días pasados ante el Hércules de Alicante. Igual había ocurrido en la zafra que ganó los seis títulos. El ‘Barsa’ comenzó la temporada perdiendo ante el Numancia, pero luego enderezó para labrar la más fantástica temporada que algún club ha tenido.
También puede suceder este año. Tras la sorpresa ante el Hércules, el azulgrana se sacudió los fantasmas con la goleada al Panatinaikos, en el inicio de la Liga de Campeones.
En Venezuela, un ejemplo de la lucha contra el aburguesamiento es la del entrenador Noel Sanvicente. Cuando estuvo al frente del Caracas FC sumó seis títulos nacionales en ocho temporadas. Su trabajo se ha caracterizado en nunca bajar la guardia y en siempre mantenerse en el máximo nivel. Es una especie de renovación de los votos, año tras año, sin mostrar desprecio y arrogancia por los demás rivales. Todo lo contrario, la humildad ante todo. Eso también ha sido parte del éxito que el estratega ha tenido en el fútbol profesional.
Muy al contrario ha ocurrido en otras instituciones que fueron presa fácil de la burguesía futbolística, que consiguieron el éxito de forma efímera y luego desaparecieron con la misma velocidad que llegaron a la cima. Unión Atlético Maracaibo es el mejor ejemplo que encaja. Gracias a un dinero efímero, le llegó rápido el éxito que también fue momentáneo. Luego despareció y ahora deambula, con muchas penas, por la segunda división.
La otra cara de la moneda es precisamente la que exhibe Sanvicente, siempre en el lado de la discreción, de donde no apunta los focos del protagonismo. Ahora al frente del Real Esppor, el técnico mantiene su mismo decálogo de trabajo y dedicación. Los resultados no han tardado en parecer. Y vaya manera como estos han surgido. No sólo gana, sino que lo hace con contundencia, sin resquicios para la duda. Lejos de quererse aburguesar.
Quienes optan por el trabajo y la constancia, consiguen la mejor medicina contra el aburguesamiento. Un mal típico en quienes creen que todo está consultado tras conquistar. Las leyendas y trascendencia se logran con la ambición y la perseverancia. De los que hacen lo inigualable como rutina.

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