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viernes, 21 de septiembre de 2012

El ritmo de competencia



Mucho se ha dicho que el fútbol venezolano carece de ritmo y dinámica, si se le compara con otras ligas tanto a nivel continental o mundial. Eso es cierto. El desarrollo de las acciones va a una velocidad, casi aletargante. Y a pesar de que internamente, se puede apreciar encuentros con cierta celeridad y prontitud, todo eso no deja de ser una ilusión perceptiva. Todo queda evidenciado cuando los clubes salen a la competencia internacional, y tienen que enfrentar a un conjunto con un verdadero ritmo, que a la larga se convierte en una variable preponderante. Una causa que limita las aspiraciones de los equipos venezolanos.
Son muchos los factores que inciden en ellos. A pesar que las instituciones se han esmerado en tener un cuerpo técnico con especialistas en la preparación física, y que en la última década se ha evolucionado en ese aspecto, sigue siendo un punto fundamental la falta de ritmo. El jugador venezolano sigue sin tener la cultura de que la alta competencia, va acompañado de un rigor físico. Que para jugar y desequilibrar, se debe tener una preparación óptima en ese aspecto.
No existe una buena base y los profesores se mantienen aún con los métodos tradicionales, además del poco interés por capacitarse o actualizarse que es lo fundamental para cambiar la realidad. En muchos clubes, este tema es apenas llevado a cabo, y eso queda reflejado en los encuentros que originan una competencia de bostezos dentro de la afición.
En días pasados, César González comparaba el ritmo de juego en Argentina, donde jugó con River Plate y el que ha tenido a su regreso al fútbol venezolano. No solo destacaba las enormes diferencias entre uno y otro, sino que daba a entender cierta añoranza por ese nivel. Quizás, el “Maestrico” se sentirá sobrado cuando inicia un esprín y ve que deja regado al rival. En la selección nacional se puede apreciar con mucha claridad. No es el mismo ritmo de juego que exhibe la vinotinto, al que se ve domingo a domingo en el balompié local. El hecho de que la gran mayoría de los integrantes se encuentran en el exterior, influye en eso. Además, el cuerpo técnico de la selección se ha esmerado en que todo el plantel lleve a cabo trabajos específicos, a la par de su preparación en cada equipo.                
Esto de la preparación física no es un problema menor. Cada día tiene más relevancia en los éxitos deportivos de las instituciones. Se trata de algo fundamental
Existen otras variables que influyen en ese poco ritmo como el arbitraje. Los hombres de negro tienden a detener mucho las acciones. No son de los que dejan jugar, que permiten el desarrollo de la jugada. Pareciera que les gusta ponerle freno y asumir un protagonismo innecesario. Qué lejos está el nivel del arbitraje en este punto y en otros, que atentan contra su evolución y la del juego.
También las precarias condiciones de muchos campos de juego limitan el desarrollo de un juego fluido y de dinámica. Tener terrenos en buen estado parece una utopía en el fútbol venezolano. El descuido y mal mantenimiento sin duda que frenan el desarrollo del accionar. Quién sabe si se podrá superar el ritmo de competencia que existe en el país. Quién sabe si el desarrollo de un juego pueda alcanzar topes importantes, que no desentonen cuando toque saltar a la arena internacional. El primer paso para lograr eso, es la concientización de que existen limitantes que se deben superar.     

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