Vicente del Bosque, entrenador de España, había adelantado su preocupación por el calor y la humedad que reinaría a la hora del partido. La temperatura, 36 grados promedio, era sofocante y cualquier recodo con sombra era un lugar apetecible por cientos, pero era a la vez la excusa perfecta de los aficionados para hacer el predespacho en licorerías y supermercados cerca del estadio. No había obligación laboral, porque el gobernador de Anzoátegui había declarado día no laborable.
Ya en el estadio se acomodaba al ritmo de bailes folclóricos, mezclas entre joropos y flamencos. Los periodistas españoles se deleitaban de las bellezas venezolanas con curvas prominentes. Se preguntaban si realmente el seguro social cubría la presencia de tanto silicón. Ante la aclaratoria, respiraban, pero igual disfrutaban.
El golazo de David Villa de tiro libre apaciguó rápido el ánimo de los miles de seguidores de la vinotinto.
España comenzó con su toque y posesión de balón.
Algunas internadas interesantes de César González y de Yohandry Orozco provocaron gritos en las gradas. La más clara llegó en las piernas de Giancarlo Maldonado que salvó Víctor Valdés, el arquero catalán que lleva apenas un gol encajado.
España no perdona y menos aún si la defensa y los volantes de salida rivales otorgan ventajas. Pedro entró sin marca para poner el 0-2. La roja se hizo dueña del balón ante una Venezuela tan voluntariosa como desordenada.
Mientras, cualquier receso en el juego era aprovechado por los jugadores españoles para pedir agua, como constantemente lo hizo Sergi Busquets.
Yohandry intentaba hacer algo con sus gambetas pero sin mucha profundidad. El campeón del mundo se lucía con sus toques y juego lateralizado. Justo en el minuto 45, Xabi Alonso hizo el tercero también de tiro libre, haciendo lucir muy mal a Renny Vega, y eso que es el mejor del país. En el entretiempo se escuchó a decir que si España no iba a usar a Iker Casillas, que lo prestara a Venezuela. También se vio pasar a un hombre cohete, raudo y veloz. Algunos creyeron que se trataba del gobernador de Anzoátegui, que ahora luce una musculatura a lo He-Man.
TRIBUNA ANIMADA En el complemento, tras una crucifixión en masa sobre el golero vinotinto, la selección salió más animosa. El gol que se comió Alejandro Moreno seguramente jamás lo olvidará, por la posición cómoda en que se encontraba. Con la presencia de Juan Arango y Nicolás Fedor, Venezuela encimó un poco a los ibéricos, pero a pesar de que se generaba peligro no se concretaba.
La entrada de Fernando Torres desató el grito de muchas chicas en las tribunas. Sin duda que el jugador del Chelsea era uno de los favoritos. El "Niño" también se comió un gol hecho, al mandarla por encima del pórtico. Tomás Rincón soltó un trallazo que hizo lucir a Valdés al minuto 30, siendo hasta ese momento la jugada de mayor peligro.
De nuevo, un griterío acompañó la entrada de un español. Esta vez fue Iker Casillas que cumplió su partido 121 con la camiseta de su país. Los flashes no cesaron desde la grada para llevarse en una imagen el recuerdo del capitán de la furia. Siguieron los intentos, pero el arco se negó para Venezuela.
Al final, "Miku" y Manu del Moral, compañeros en el Getafe, intercambiaron camisetas. Casillas se saludó con Arango y todo terminó en fiesta y camaradería.
Ya en el estadio se acomodaba al ritmo de bailes folclóricos, mezclas entre joropos y flamencos. Los periodistas españoles se deleitaban de las bellezas venezolanas con curvas prominentes. Se preguntaban si realmente el seguro social cubría la presencia de tanto silicón. Ante la aclaratoria, respiraban, pero igual disfrutaban.
El golazo de David Villa de tiro libre apaciguó rápido el ánimo de los miles de seguidores de la vinotinto.
España comenzó con su toque y posesión de balón.
Algunas internadas interesantes de César González y de Yohandry Orozco provocaron gritos en las gradas. La más clara llegó en las piernas de Giancarlo Maldonado que salvó Víctor Valdés, el arquero catalán que lleva apenas un gol encajado.
España no perdona y menos aún si la defensa y los volantes de salida rivales otorgan ventajas. Pedro entró sin marca para poner el 0-2. La roja se hizo dueña del balón ante una Venezuela tan voluntariosa como desordenada.
Mientras, cualquier receso en el juego era aprovechado por los jugadores españoles para pedir agua, como constantemente lo hizo Sergi Busquets.
Yohandry intentaba hacer algo con sus gambetas pero sin mucha profundidad. El campeón del mundo se lucía con sus toques y juego lateralizado. Justo en el minuto 45, Xabi Alonso hizo el tercero también de tiro libre, haciendo lucir muy mal a Renny Vega, y eso que es el mejor del país. En el entretiempo se escuchó a decir que si España no iba a usar a Iker Casillas, que lo prestara a Venezuela. También se vio pasar a un hombre cohete, raudo y veloz. Algunos creyeron que se trataba del gobernador de Anzoátegui, que ahora luce una musculatura a lo He-Man.
TRIBUNA ANIMADA En el complemento, tras una crucifixión en masa sobre el golero vinotinto, la selección salió más animosa. El gol que se comió Alejandro Moreno seguramente jamás lo olvidará, por la posición cómoda en que se encontraba. Con la presencia de Juan Arango y Nicolás Fedor, Venezuela encimó un poco a los ibéricos, pero a pesar de que se generaba peligro no se concretaba.
La entrada de Fernando Torres desató el grito de muchas chicas en las tribunas. Sin duda que el jugador del Chelsea era uno de los favoritos. El "Niño" también se comió un gol hecho, al mandarla por encima del pórtico. Tomás Rincón soltó un trallazo que hizo lucir a Valdés al minuto 30, siendo hasta ese momento la jugada de mayor peligro.
De nuevo, un griterío acompañó la entrada de un español. Esta vez fue Iker Casillas que cumplió su partido 121 con la camiseta de su país. Los flashes no cesaron desde la grada para llevarse en una imagen el recuerdo del capitán de la furia. Siguieron los intentos, pero el arco se negó para Venezuela.
Al final, "Miku" y Manu del Moral, compañeros en el Getafe, intercambiaron camisetas. Casillas se saludó con Arango y todo terminó en fiesta y camaradería.

No hay comentarios:
Publicar un comentario