Buscar este blog

viernes, 8 de abril de 2011

Los acabatrapos

Ojala y el fútbol venezolano fuera siempre generador de buenas noticias y que éstas, superasen a las malas. Pero la realidad no da ni siquiera para un ejercicio mental y pensar que la actividad pueda mostrar un rostro más noble. La suspensión del encuentro del pasado domingo entre Caroní FC y Deportivo Petare fue un salto atrás, un deja vú que se remonta a aquellos momentos que se creían superados en esta actividad. Pero no, el balompié de este país supera cualquier esfuerzo para el peor de los escenarios.

Que un presidente de un club se confiese que desconocía el requerimiento de mínimo 25 policías para dar inicio a un partido, lo define todo. Ahí radica el problema. Que quienes están en esto llamado fútbol, ignoran en qué consiste este negocio. No tienen idea de cómo funciona, pero tampoco quienes lo saben, no ayudan en lo más mínimo a aquellos que van pagando la novatada. De la gente del Caroní, que ha tenido cuatro presidentes en esta temporada, que está inmerso en deudas, que ha cambiado de sede, y que luego vuelve a mudarse, ya nada extraña. El equipo fluvial es la síntesis de lo desastroso que puede llegar a ser un equipo en Venezuela.

Y todo esto bajo los ojos complacientes de una Federación Venezolana de Fútbol que sigue demostrando poco interés en su propia labor. No les interesa quienes llegan a la actividad, ni mucho menos, en brindarles una mano a aquellos que necesitan ayuda o asesoría en sus comienzos. No les interese si quienes llegan, tienen un aval económico, capaz de cumplir con todas las obligaciones que genera tener un equipo en la primera división. No le interesa que el fútbol se desenvuelva con al menos, relativa normalidad. No les interesa si a los futbolistas se les debe dinero y su despacho se llene de expedientes abiertos, buena parte de ellos sin resolver. No les interesa que se juegue en verdaderos potreros, como el que se acaba de descubrir en lo que antes era un decente Brígido Iriarte.

No les interesa exigir a las autoridades del país, que lo ayuden a controlar la violencia que peligrosamente se ha incrementado en los estadios. No les interesa velar que los clubes cumplan cabalmente con el reglamento que ellos mismos han elaborado. No les interesa tener una política de comercialización cónsona para convertir la actividad en un verdadero espectáculo. No les interesa acabar un centro de alto rendimiento que lleva 10 años ejecutándose. No les interesa tener un departamento de prensa digno, con todos los requerimientos para quien está allí, pueda llevar a cabo su trabajo de una manera impecable. Pero eso sí, en este aspecto exige a los clubes cumplir cabalmente, so pena de multas.

Lo único que les interesa son unos trapos o pancartas que los aficionados en todo el país colocan en los estadios. Unos trapos que piden y reclaman como en cualquier país del mundo democrático. Una pancarta expresa una opinión, que uno pudiera o no compartir. Es todo. En la FVF vuelven a mostrar el lado más intolerante y hasta fascista, amenazando, con multar y suspender partidos, si no las remueven. Para eso si son buenos y diligentes. No para nada más. Eso no habla bien de quien está al frente de la FVF. No expresa un sentido democrático. Por el contrario demuestra una flaqueza inusitada. Si tanto le molesta una pancarta alusiva a su persona, ¿por qué sigue al frente del organismo? Que no olvide que ser presidente de una institución como ésta, significa asumir el rol que representa ser una figura pública. Y por consiguiente, debe mostrar entereza, capacidad para aguantar la crítica. La reacción no ha podido ser más torpe. La sanción al Caracas FC con 20 mil dólares por parte de la Conmebol y las continuas acciones en el torneo local, han provocado un efecto dominó en todos los estadios, donde antes ni se sospechaba que ocurriría algo similar. Ahora se ven más pancartas y ahora la crítica ha arreciado desde todos los flancos. Si en la FVF no tienen el cuero duro para soportar unos trapos, quizás es mejor que se dediquen a otra cosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario